Norte verdadero y norte magnético
La aguja de una brújula sigue el campo magnético de la Tierra, que converge en el polo magnético —hoy en el océano Ártico y en movimiento—, no en el polo norte geográfico. El ángulo entre ambos se llama declinación y va de 0° a más de 20° según dónde estés. Nuestra brújula lo corrige automáticamente.
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Dos nortes (y un tercero para frikis de los mapas)
El norte verdadero es la dirección hacia el polo norte geográfico: el punto donde el eje de rotación de la Tierra corta la superficie, y el norte sobre el que se construyen los mapas, las coordenadas y la navegación. El norte magnético es hacia donde apunta de verdad una aguja que gira libre: el lugar donde las líneas del campo magnético del planeta se hunden en vertical. Los separan más de 400 km. (Quien usa mapas de papel se topa con un tercero, el norte de cuadrícula —la dirección de las líneas verticales de la cuadrícula del mapa—, pero en el día a día la historia son los dos primeros.)
Por qué miente la aguja, y por qué la mentira cambia
El campo de la Tierra lo genera el hierro fundido que se agita en el núcleo externo: una dinamo revuelta y en movimiento, no un imán de barra bien puesto. Por eso el polo magnético vaga: durante el siglo XX se arrastró unos pocos kilómetros al año por el Ártico canadiense y luego aceleró de golpe hacia Siberia en torno al año 2000, lo que obligó a actualizar antes de tiempo el World Magnetic Model en el que se apoyan los sistemas de navegación. La consecuencia práctica es que la declinación depende del lugar y de la fecha: la corrección que vale en Bombay no vale en Londres, y la que valía hace diez años ya se ha desplazado.
¿Cómo de grande es el error donde tú estás?
A lo largo de una línea sinuosa que cruza América y otra que cruza Asia (las líneas agónicas), la declinación es cero y la brújula resulta honrada por casualidad. Casi toda la India se queda en 0–2° O: poca cosa. Europa occidental anda por unos pocos grados; el este de Estados Unidos, por 10–15° O; partes de Alaska y Nueva Zelanda pasan de 15–20°; y cerca de los polos el concepto casi se viene abajo. Para hacerse una idea de la escala: caminar 1 km con un rumbo desviado 10° te deja a unos 175 m del objetivo, irrelevante en un paseo y decisivo con niebla, en el mar o en distancias largas.
Qué hacen los móviles y este sitio al respecto
El magnetómetro de tu móvil lee el rumbo magnético; el software le suma la declinación de tu ubicación y muestra el rumbo verdadero. Eso mismo hacen nuestra brújula online y nuestro buscador de la quibla: la corrección se calcula con tus coordenadas, por eso piden la ubicación, y el rumbo de la quibla lo agradece especialmente, porque a lo largo de 5000 km unos pocos grados pesan mucho. El bailecito del ocho que te pide el móvil para calibrar no es superstición: permite al sensor separar el campo de la Tierra de los imanes de la funda, el soporte del coche y los auriculares. Si la aguja gira sin parar o se queda clavada, calíbrala y aléjate del metal.
Cuándo debería importarte
Olvídate de la declinación cuando sigas la flecha ya corregida del móvil: está resuelta. Importa cuando mezclas herramientas: si tomas un rumbo de un mapa de papel (norte verdadero o de cuadrícula) y lo caminas con una brújula magnética a secas, hay que sumar o restar la declinación local; el valor viene impreso en el margen del mapa, con su año, precisamente porque se desplaza. Y si dos brújulas no coinciden, mira la fecha de la corrección que usa cada una antes de culpar al aparato. Para cogerle el punto en la práctica, nuestra guía de la brújula online repasa rumbos, marcaciones y el modo Enfoque.
Preguntas frecuentes
¿La brújula apunta de verdad al polo norte?
¿Cuánta declinación magnética hay donde vivo?
¿Tengo que configurar la declinación en el móvil?
Ver en inglés: True North vs Magnetic North · Español